viernes, 6 de febrero de 2009

"Hay que Exigir una DISCRIMINACION-POSITIVA para los pueblos más pequeños"


Los alcaldes de los pueblos pequeños, que se mantienen largo tiempo en el cargo, o son unos perfectos tartufos o muy pacientes, buenos escuchadores y capaces de cargar con todo lo que sea menester. Al segundo grupo pertenece Joaquín Lorenzo, el primer regidor socialista municipal de Torrecilla en muchos años. Torrecillano, enamorado de Torrecilla, Lorenzo y todo el Ayuntamiento que preside, junto con el de Valdealgorfa, se han volcado en la preparación del año del centenario de la muerte del botánico José Pardo Sastrón. Lorenzo exige para los pueblos pequeños una “discriminación administrativa positiva”. Es decir, que no se puede legislar igual para los ciudadanos de metrópoli que para los de aldea. Por Ramón Mur. Fotografía de R. Mur.



JOAQUIN LORENZO, ALCALDE DE TORRECILLA DE ALCAÑIZ

"Hay que Exigir una DISCRIMINACIÓN-POSITIVA para los pueblos más pequéños"

(Entrevista publicada en la revista MEZQUIN de la Asociación Empresarial Mezquín-Bajo Aragón)

Me recibe en su despacho de gerente del Grupo de Acción Local, en Torrevelilla. Joaquín Lorenzo Alquézar es alcalde socialista de Torrecilla de Alcañiz desde las últimas elecciones municipales de 2007. Al rebobinar la grabación, siento un calentón de vergüenza en las mejillas porque en esta entrevista ha hablado más el entrevistador que el entrevistado. Pero es que este alcalde que ahora tienen en Torrecilla es un fino estratega de la dialéctica: él habla poco, escucha mucho y sólo toma la palabra al final de la reunión. En estas condiciones, hay que decir, aunque suene a justificación, que no es difícil hablar más que el acalde Lorenzo. Y no es que él sea una persona callada porque sí y muchos menos amorfa o indiferente. Todo lo contrario, Joaquín Lorenzo es de esas personas que, sin ruidos ni gesticulaciones, disfruta a tope, porque se le nota, de todo lo que le toca vivir: de su pueblo, de su ayuntamiento, de su trabajo, de los más suyos y hasta de la cerveza que se toma contigo. En fin, que a pesar de mi bochornoso placaje verbal, el lector podrá comprobar que el alcalde Lorenzo dice mucho de bueno y de interés en esta entrevista.

Usted es bastante optimista con relación al futuro del medio rural. ¿Cree que, en líneas generales, la vida en nuestros pueblos ha mejorado de manera esperanzadora?

Yo creo que el cambio más importante que se está dando es de mentalidad. Antes, la población rural emigraba por necesidad pero también porque a la gente le apetecía, porque prefería vivir más en una ciudad que en un pueblo. Y en cuanto podía, se marchaba. En cambio, ahora a la gente le apetece quedarse a vivir en el pueblo. Lo que hace falta es que haya condiciones. Si esas condiciones, sobre todo económicas, se dan, si existe apoyo al asentamiento poblacional en el medio rural...

¿En estos momentos se dan esas circunstancias imprescindibles para que se pueda frenar el abandono de los pueblos?

Ese tipo de condiciones económicas existen ahora en mayor y mejor medida que hace, por ejemplo, veinte años. Salvo en ciertos sectores, como en la agricultura y en la ganadería, que son los que tradicionalmente han ocupado a mayor número de personas en los pueblos. Entonces, claro, la gente de los pueblos tiene que colocarse en otros sectores productivos y vivir de otras actividades. Y trabajar en las poblaciones mayores, aunque resida en su pueblo de nacimiento. Es un objetivo que se hará realidad si nos organizamos, si las administraciones apoyan un desarrollo esparcido entre actividades diferentes, porque sólo la agricultura y la ganadería no pueden dar empleo a todas las personas que quieren vivir en los pueblos. Antes el que no vivía de la agricultura y de la ganadería, se tenía que marchar. Ahora no es así. Esa es la gran oportunidad que tenemos en los pueblos: que puede haber otras salidas de empleo a las tradicionales.

¿Como por ejemplo? ¿A qué otras actividades económicas diferentes pueden dedicarse los hombres y mujeres de los pueblos?

En los pueblos más cercanos a Alcañiz, existe una serie de actividades ligadas a la población cabecera de comarca, que es una ciudad principalmente de servicios. Y la gente trabaja allí pero en lugar de quedarse a vivir, como ocurría antes, ahora prefiere ir y venir, viviendo en el pueblo. Eso ya es importante. Está claro que donde más oferta de empleo se produce es en los polígonos industriales que se han montado en las poblaciones mayores como Calanda, Alcorisa o Andorra, además de la mencionada cabecera de comarca. Eso sí, también nos gustaría que en las poblaciones menores se establecieran empresas pequeñas con media docena de trabajadores, por ejemplo. Porque todas las personas no se pueden desplazar para trabajar. Me refiero a muchas mujeres, amas de casa, madres de familia, que no pueden viajar todos los días de un pueblo a otro, pero si en el suyo tuvieran esa pequeña empresa, trabajarían también fuera de casa porque hoy, a diferencia de antes, están preparadas. También es cierto que aunque todo el mundo no pueda vivir de la agricultura y de la ganadería, en estos dos sectores tradicionales se han producido cambios impensables en otras épocas. Por supuesto que sí. Hoy los jóvenes, por pocos que sean, si optan por la agricultura, pueden vivir perfectamente de ella, aunque trabajando muchas horas, desde luego. En los sectores primarios el cambio ha sido enorme. En Torrecilla no todo el mundo puede vivir del campo pero el que se dedica a él vive bastante bien. ¿Por qué? Porque se trabaja de otra forma y no con la concepción de antes. Existen otras perspectivas como la agricultura ecológica, los nuevos cultivos según demanda, etcétera. Torrecilla tiene un término municipal muy pequeño pero nuestros labradores cultivan fincas en otros pueblos de alrededor. En las condiciones que marca hoy la UE, el agricultor necesita trabajar en grandes explotaciones. En Torrecilla a la gente le gusta ser agricultor, debe ser que es muy apegada a la tierra.

HAY QUE APOYAR AL TERRITORIO si se quiere que los pueblos del medio rural progresen en la medida que los tiempos exigen. Joaquín Lorenzo cree que la oferta de empleo cualificado para los jóvenes de los pueblos con título superior, formados en la universidad, debe aumentar en un ámbito comarcal amplio. Es difícil que un licenciado pueda ejercer su carrera profesional en un pueblo, a pesar de los adelantos tecnológicos. En cambio, en una red poblacional más extensa es más posible. “En este aspecto, las administraciones deberían apostar más por el territorio, ser más audaces e innovadoras apostando por nuevas fórmulas y formas de gestión”, dice el alcalde de Torrecilla.

¿Su primera experiencia al frente del Ayuntamiento de su pueblo está resultando positiva?

La gestión municipal es muy atractiva, sobre todo desde fuera. Pero en un pueblo pequeño te toca tomar decisiones que afectan a vecinos que ves a todas horas en la calle o en el bar. Es una situación que no siempre es fácil de llevar y por eso entiendo que a veces la gente se retraiga de participar en la política municipal.

¿Qué metas se marcó al llegar a la alcaldía?

Ante todo, había ya algunos proyectos importantes en marcha que a este nuevo ayuntamiento que presido le ha tocado desarrollar. Por ejemplo, el centro de día para personas mayores al que vamos a intentar dar un carácter no sólo local sino comarcal, en la medida de lo posible. Queremos que el centro esté dotado de un buen servicio de transporte para que las personas mayores de otras poblaciones puedan acudir a recibir atención de terapia ocupacional, de recuperación, etcétera. Además, pretendemos que este centro tenga vivienda tutelada o residencia asistida para personas no válidas. En definitiva, queremos montar un centro con capacidad de crecimiento y ampliación para todo tipo de servicios que se demande en la comarca en el ámbito de atención a los mayores. No es un hogar de mayores sino un centro asistencial de día que no existe en la comarca. Esperamos que el año 2009 se ponga en marcha. Otro proyecto del pueblo muy importante es el edificio donde primero estuvieron las escuelas y luego las viviendas del médico y del maestro. Este es un nuevo proyecto para el que se ha realizado una memoria valorada y hemos solicitado ayuda al Plan de Reindustrialización de Teruel con el fin de que el edificio siga siendo la sede de la Asociación Empresarial del Mezquín-Bajo Aragón y de otros servicios de atención para las empresas de la zona. Y en la planta alta, se construirán apartamentos y pequeñas viviendas para personas necesitadas. No hay que olvidar, por supuesto, la culminación la urbanización La Foya de la que se han llevado a cabo ya las dos primeras fases y que dispone de parcelas para el establecimiento de familias jóvenes.

EL AÑO DE PARDO o el centenario de la muerte del farmacéutico y botánico José Pardo Sastrón (1822- 1909) constituye una efemérides a la que el alcalde Lorenzo lleva meses dedicando muchas horas. El ayuntamiento que preside, junto con el de Valdealgorfa, son los impulsores y organizadores del todo el programa de actos del centenario para el que se cuenta con la colaboración de otras instituciones como el Gobierno de Aragón, la Diputación Provincial, la Comarca del Bajo Aragón y los colegios de Farmacéuticos correspondientes.
José Pardo Sastrón fue farmacéutico o boticario de Valdealgorfa, localidad en la que falleció el 29 de enero de 1909, durante 18 años, en dos etapas distintas (1848-1851 y 1893-1908). En Torrecilla, donde nació el 15 de abril de 1922, tuvo oficina de botica a lo largo de 37 años, divididos también en dos etapas de su vida (1851-1857 y 1862-1893). Estas dos largas estancias profesionales de José Pardo Sastrón se completan con otras más cortas en La Codoñera (1857-1860) y Castellote (1860-1862). Lo que suma un total de 60 años de farmacéutico en cuatro poblaciones del Bajo Aragón.

¿Los vecinos de su pueblo responden con entusiasmo e ilusión a este tipo de conmemoraciones?
Sin ninguna duda porque José Pardo Sastrón, después de tantos años, sigue siendo una figura muy querida tanto en nuestro pueblo como en Valdealgorfa y en otras poblaciones del Bajo Aragón e incluso más allá de esta comarca y de todo Aragón. Hay que tener en cuenta que fue, por ejemplo, el primer presidente de la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales y otras muchas cosas más que le dieron renombre internacional entre los científicos de la época. De modo que sí, yo creo que el año 2009, el AÑO DE PARDO va a tener el impacto social que buscamos con irradiación en otras zonas, desde nuestros dos pueblos. El centenario tuvo ya un prólogo con la jornada científica del 14 de enero en Valencia en la que participamos representantes de los dos ayuntamientos. Allí se nos comunicó que el Jardín Botánico de la Universidad dedicará una calle a José Pardo Sastrón y que a la jornada de apertura oficial se invitará a todos los vecinos que deseen asistir de Torrecilla y Valdealgorfa.

¿Saben ya cuándo será la apertura de esta nueva calle dedicada a José Pardo Sastrón?

No sabemos todavía en qué fecha será pero calculamos que puede ser hacia la primavera. En todo caso, será en una jornada a la que pueda asistir el mayor número posible de personas de los dos pueblos y de otros del Bajo Aragón. Yo creo que los dos pueblos y toda la comarca por la que pasará la exposición NATURA VIVENS sobre la vida y la obra de Pardo se van a implicar en el centenario. Es verdad que la gente participa más en las actividades que nacen desde abajo y, en este caso, podría parecer que los dos ayuntamientos lo organizan todo y se lo dan ya hecho a los vecinos. Pero no es así. Se ha empezado por organizar en cierto modo desde arriba, desde los ayuntamientos porque no podía ser de otra forma. Pero luego el éxito del año depende de los vecinos porque todos los actos están programados para contar con la participación de los ciudadanos.

¿Cómo surgió la idea de dedicar a José Pardo Sastrón el año 2009, en el centenario de su muerte?

Cuando José María de Jaime Lorén presentó en Torrecilla, en 2006, su libro sobre los Diarios de José Pardo Sastrón, lanzó la idea de dedicarle un homenaje en el año del centenario de su muerte. Entonces mismo tomamos nota del mensaje y creímos que lo lógico era que los dos ayuntamientos de los pueblos en los que más vivió Pardo, además de que en uno nació y en el otro murió, se pusieran de acuerdo en preparar lo que ya se ha dado en llamar “2009, el AÑO DE J.PARDO SASTRÓN”. La verdad es que en los dos pueblos, tanto en Torrecilla como en el Valdealgorfa, José Pardo Sastrón es una figura que resulta muy familiar todavía hoy a los vecinos. Y entre el concejal de Cultura de Valdealgorfa, Fernando Zorrilla, y yo mismo, aunque con la colaboración y el apoyo de todos los miembros de las dos corporaciones municipales, nos pusimos manos a la obra. Hemos trabajado mucho y creo que los frutos de los preparativos se van a ver, se están viendo ya.

Por el momento, el arranque del año del centenario ha respondido a todas las expectativas, ¿no?
Yo creo que sí. En la apertura oficial del año en Valdealgorfa hubo mucha gente de los dos pueblos así como de otros cercanos y creo que la inauguración de la exposición NATURA VIVENS sobre la vida y la obra de José Pardo Sastrón fue todo un éxito y así esperamos que sea en Torrecilla y en el resto de las poblaciones por las que pasará la muestra. En Torrecilla hicimos este año las fiestas de invierno, de La Candelera y San Blas, ahora fusionadas con la festividad de Santa Águeda y de las que tanto habla el botánico en sus Diarios, con más sabor tradicional o “pardosiano”, por así decirlo, que nunca. Cantaron las completas los despertadores y las mujeres de la parroquia, intervino la Coral de Alcorisa, se encendió la hoguera al son de los gaiteros del “Tío Tieso”, como en el siglo XIX, y la verdad es que fue una fiesta vistosa y entrañable. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo en Torrecilla, José Pardo Sastrón, y lo mismo ocurre en Valdealgorfa, no es sólo el boticario que adquirió renombre internacional. Es que, además, dejó una impronta duradera. No hay más que ver las referencias a los hermanos Pardo Sastrón en los trabajos de historiografía local que han aparecido estos años, como los de José P. Burgués o de José Guarc. Y el Calvario de Torrecilla, que tanto cuidó don José, es un auténtico jardín botánico mimado y cuidado por los vecinos. El quehacer herborizador de José Pardo Sastrón ha tenido continuidad en un herbario que de forma espontánea realizó la peña ‘Los Camaleones’ de Torrecilla y que se va a exponer también durante los días más importantes del año del centenario. Por todo esto, y ya se ha podido comprobar en las dos primeras jornadas, los ciudadanos se van a volcar, se están volcando ya, en el AÑO DE J. PARDO. Es de lo que se trata porque si la preparación ha estado a cargo de los ayuntamientos, esta es una conmemoración pensada para que la gente participe de la forma más activa posible y que nadie piense que esto es algo que se le da hecho. El centenario es un éxito porque la gente lo quiere. Este tipo de eventos no se pueden organizar sin contar con la gente, eso está claro.

¿Existen nuevos proyectos para el jardín botánico de El Calvario?

El Calvario de Torrecilla es un espacio en el que se está muy bien y sólo por eso, que no es poco, cuenta con un aprecio especial de los vecinos. Por tradición, sobre todo la subida del Vía Crucis, la cuidaban los despertadores. Pero luego ha habido voluntarios como Víctor Velilla, Antonio Beguer y otros, que de forma totalmente voluntaria, se han ocupado del mantenimiento de todo el entorno y hoy lo que es el jardín botánico está enriquecido con todo tipo de plantas de nuestra flora autóctona, además de que hay un monumento dedicado a José Pardo Sastrón y de que el Ayuntamiento se ha ocupado de construir un casetón para poder asar sin peligro, etcétera. En este año queremos celebrar allí el día central del centenario al que invitaremos a todos los pueblos de la contornada. Esperamos hacerlo hacia el mes de mayo.

¿No cree que este centenario, programado entre dos pueblos, Torrecilla y Valdealgorfa, puede ayudar a comarcalizar más iniciativas culturales y de otro tipo?

La verdad es que en todos los pueblos somos bastante localistas y tendemos a mirarnos al ombligo. Y muchas iniciativas que se podían compartir entre varias localidades se realizan por separado. Existen, como es sabido, viejas rivalidades entre poblaciones limítrofes que, aunque hoy quizá estén menos marcadas que en otras épocas, todavía persisten. En este caso del centenario de Pardo, Torrecilla y Valdealgorfa van a colaborar sin ningún tipo de problemas. También es cierto que por lo que se refiere a nuestro pueblo, la rivalidad histórica se ha dado más con La Codoñera y quizá también con Castelserás.

¿El profundizar en el conocimiento de personajes como José Pardo Sastrón puede ayudar a elevar el nivel cultural de los pueblos y a mejorar la convivencia armónica entre las poblaciones del medio rural?

Yo creo que sí. Pero es verdad que la gente funciona de manera muy simple. Y quizá cuando se quiere hacer algo en común cuesta romper con ese localismo o individualismo porque persisten los recelos. Pero por eso mismo merece la pena promover proyectos compartidos entre varias poblaciones. Hoy en día el horizonte de desarrollo y de convivencia, visto en un ámbito amplio, comarcal, es esperanzador. Luego, sin embargo, al descender al terreno más concreto de lo local, los condicionamientos son mucho mayores y puedes llegar a pensar que, en realidad, se convierten en obstáculos insalvables. Son trabas económicas y legales, además de las que emanan de la convivencia diaria. En un pueblo pequeño las diferencias de opinión ante una misma cuestión se viven cara a cara. No pasa como en una población grande donde cada uno expone sus opiniones y, al final, se adopta la posición mayoritaria y ya está. Pero es que en un pueblo pequeño se sigue ese mismo procedimiento pero luego te ves a todas horas con el disconforme con la decisión adoptada y sigues la conversación sobre el asunto.

¿No cree que todavía existen demasiados recelos en los pueblos a recibir ciertas innovaciones, sobre todo ideológicas, llegadas de fuera?

Quizá sea así. Pero también tengo que decir que existe un error de planteamiento en relación con los pueblos pequeños, que se repite continuamente. Y es que las cosas no se proponen al pueblo para que sus vecinos debatan y mediten, sino que todo viene programado y planificado desde arriba. Y por eso, claro, la gente recela y hasta se rebela. En los tiempos que vivimos, no se deberían cometer esos errores. Pondré un ejemplo. El Plan de Depuración de Aragón, que se ha aprobado en las Cortes, es modélico en toda Europa. Pero no se ha discutido en cada pueblo. Y estoy seguro de que en algunos pueblos se puede mejorar. Pero no, no se puede porque no se puede discutir el plan ideado por los técnicos, que es perfecto, pero que es tan uniforme para todas las situaciones que será imposible que en todas las poblaciones resulte igual de rentable y eficaz. Nosotros vamos a compartir la depuradora con Castelserás, pero si nos hubieran consultado la hubiéramos puesto de otra manera. Y esto, que es sólo un ejemplo, ocurre en otras muchas cuestiones.

A la organización en la que usted trabaja, la antigua OMEZYMA, también se le acusa de no tener siempre en cuenta la realidad de los pueblos pequeños y de conceder subvenciones con unos requisitos que muchos piensan que en esas condiciones no me perece la pena acogerse a ciertas ayudas...

Pues sí. Eso pasa por lo que estamos hablando. Las condiciones que se exigen son muchas veces excesivas y en grandes proyectos se debería cuidar una mayor disciplina en la tramitación que en los pequeños para los que debería actuarse con mayor agilidad. La burocracia nos ahoga, estoy de acuerdo. La coordinación administrativa en España es una utopía y eso se nota. Y luego, insisto, en que cualquier normativa casi nunca se establece pensando en los pueblos más pequeños. Siempre se piensa en la gran Administración para la población grande. Y en todas esas administraciones, tanto provinciales como autonómicas o estatales, hay mucha gente trabajando. En cambio, aquí, en los pueblos, tenemos menos recursos y estamos trabajando con el secretario y uno más, como mucho. Sin embargo, tienes la sensación de que, para demasiadas cuestiones, se exige a todos por igual. Con los pueblos pequeños se debería establecer una discriminación administrativa positiva. Nosotros, en el Grupo de Acción Local, trabajamos tanto cuanto podemos y nos dejan, desde esa perspectiva de discriminación positiva.




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